La Libertad, hasta el coño de guiar al pueblo, se toma unas vacaciones en Venezuela. Allí pasa inadvertida.El caballero, que no se pierde una, se ofrece presto a hacer las substituciones (liderar revoluciones también le da gustico).
La Libertad, hasta el coño de guiar al pueblo, se toma unas vacaciones en Venezuela. Allí pasa inadvertida.
Libero a los Titanes, en el ocaso de la era Bush, para que Saturno se sacie de justicia.
Si en Israel se follara más otro gallo nos cantara.
El Caballero de la mano en el pecho aprovecha un monográfico de retratos del degenerado Greco para montar un club de aficiones comunes.
La negación de la propia valía en ocasiones aporta un nuevo valor.
Pues hoy me he levantado poética,