El otro día estuvimos diseccionando el arte entre
Möonriver,
Ciudadanoé y una servidora, con mona y barbacoa, que
lujazo.
Y entre el
surrealismo, el
dadaismo, el post-modernismo y el excursionismo
macordé de
Stelarc.
Cuando alguien afirma que el arte a muerto,
Sterlac levanta la mano. Pero no para pedir la palabra, sino para escucharlo mejor:

Si, este señor se ha implantado una oreja en el antebrazo. Al principio le puso un micro con
bluetooth pero se le infectó y acabó sordo de brazo (he
aquí artículito al respecto del "
The New York Times"
mu interesante).
Las nuevas técnicas científicas y los hallazgos tecnológicos, con los límites de las disciplinas difuminados, pasan a engrosar el limbo del arte. Dan nuevas vías de expresión a conceptos viejos pero, sobre todo, aportan nuevos conceptos a viejas reflexiones.
En otros trabajos como "
Blender" o
Licuadora,
Sterlac y
Nina Sellars s'hacen sus buenas respectivas
liposucciones,

y se lo
endiñan todo bien removido a un chisme que lo bate y lo remueve, ahí, con su
colorcico,
pa que
crie...


Es un puto asco, vale. Pero parece un asqueroso lenguaje nuevo.
Como puede estar muerto el arte cuando está literalmente vivo?