
Mis intentos de auto censura resultan en vano y acabo eclosionando más falos.No debería haberlo intentado...

(que conste que hoy no sale ni un solo rabo y ya me ha costao resistirme! todo por la audiencia)






El Caballero de la mano en el pecho aprovecha un monográfico de retratos del degenerado Greco para montar un club de aficiones comunes.
Que atrapados estamos! huy!